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La Coctelera

Josef K

Primeros aguafuertes

9 Mayo 2011

Yakarta con amor

Yo he conocido la moderna Yakarta en una noche de lluvia tropical montado en la grupa de la moto que Verónica conducía con mano diestra por las grandes avenidas iluminadas, jalonadas de rascacielos de acero y hormigón y moteadas de palmeras. He conocido el resto: un interminable laberinto de callejuelas pobremente asfaltadas o simplemente de tierra, donde se suceden miles de casas humildes, pequeños talleres y negocios diminutos de todo tipo.  Agarrado a Verónica como una lapa, como un musgo, he atravesado Yakarta y he percibido el olor profundo del trópico y el caos de Asia apelmazados como elementos de una aleación única.

Habíamos cenado en un restaurante italiano llamado Peppe Nero cuya carta sólo está en inglés e italiano porque se supone que los nativos no tendrán acceso a esos precios. Verónica se había cambiado en el baño: se puso un traje ajustado, negro pero con iridiscencias plateadas. Un traje que se cruzaba en el pecho dejando un escote generoso. Se había maquillado y puesto sus tacones de aguja y estaba feliz, entregada, tranquila esperando un anillo que no llegaba. Yo sabía que este era el escenario para el anillo pero no lo tenía, no quería pedirle matrimonio. ¿Por qué? No lo sé. La veo tan sensible, pura, tan buena persona y de algún modo la amo, pero no la amo del todo. La veo en su contexto y siento rechazo.  Es como entrar en un mundo ajeno, con unas reglas y una estética que no tienen nada que ver con mi mundo. Comimos ravioli y prosciutto con melón. Bebí una cerveza y ella tomó agua porque no bebe alcohol ni tampoco zumos, café o té. La luz tenue y las velas de la mesa profundizaban el brillo de sus pupilas que, por momentos parecían adquirir el tono previo al lagrimeo, como si estuviese emocionada por la situación, por mi mano sobre su mano, por mis palabras de amor.

He visto la lluvia tropical de Yajarta caer sobre mí en un delirio de luces y palmeras, desde el asiento de atrás de una moto agarrado a Verónica como el musgo a la roca. Juro que sentí amor en ese momento.

servido por josefk 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Nicolás Fabelo

Nicolás Fabelo dijo

Yakarta, ella, tú, la noche... ¿todo ello fruto de una suma ingente de bits, de meros ceros y unos?...

9 Mayo 2011 | 02:14 PM

pablo cavanillas madsen

pablo cavanillas madsen dijo

Bravo! Efectistamente simple, extraordinario.

9 Mayo 2011 | 02:23 PM

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