Publicidad:
Terra
La Coctelera

Josef K

Primeros aguafuertes

26 Septiembre 2010

El río de chocolate

 

Mi vida aquí es tan absurda y prescindible que podría desaparecer en este minuto y el mundo seguiría avanzando sin advertirlo, las noticias seguirían publicándose, los amaneceres multiplicándose, los besos, las plazas y las pizzas continuarían repartiendo alegrías. He aquí, que en julio de 2010 estoy en Belfast, disfrutando de una deliciosa tarde de verano, ese suave verano del norte, con una brisa que mece apenas las alargadas acacias de la avenida que delimita el río. Frondosos jardines me rodean, amables vecinos que me saludan y me hacen comentarios sobre el tiempo, esa obsesión británica que jamás comprendí, en parte porque vivía en un sitio en el que el buen tiempo es la norma.

Cada vez que regreso, en el número 7, observo algo que me maravilla: los viajeros descienden por la única puerta del autobús: la puerta delantera. Y al hacerlo, le dan las gracias al conductor. ¿No es maravilloso? Alguna vez he visto algo parecido en España pero sin duda no ocurre como aquí: siempre. Cuando bajo del autobús me veo impelido a decir ese gracias, entregar esa dádiva al conductor me hace sentirme bien, por alguna razón, pero, por otro lado me resulta tan extraño que me cuesta un poco hacerlo. Me fuerzo a hacerlo, me imagino una concatenación de catástrofes si no digo gracias. Me aposto cerca de la puerta, preparado para decirle gracias, ya llego, me aproximo, tengo que decirlo con voz firme, que lo oiga, de otro modo no vale. Gracias, gracias, le dicen todos. A veces el conductor responde, se despide, dice de nada. Increíble.

En Las Palmas me aturden la sucesión de peluquerías orientales en las esquinas, los comercios cerrados, la vida sosegada y un poco triste de las plazas, el tedio del fútbol en las terrazas. Las Palmas es una novia antigua que me seduce, que me susurra obscenidades, que me convence por su entrega total. Pero es una trampa, una celada en la que caigo sistemáticamente. Nada hacia ti me acerca, todo de ti me aleja, como del mediodía, escribe Neruda. La luz inunda mi apartamento de Las Palmas y tengo el privilegio de ver el mar desde que me levando. Tengo todo lo que un hombre pudiera desear y, sin embargo, una vez fuera no deseo volver. Sólo me atrae el miedo, el susurro de la ciudad y sus certezas amables que me hablan de una vida segura y plácida, donde todo es conocido, donde los riesgos están bajo control.

Estaré condenado a vagar por la región de la melancolía, como uno de esos icebergs desprendidos del continente y repletos de pingüinos atónitos. Estaré condenado a pasar por las estaciones de la nostalgia, la idealización y la culpa, en círculo, como un trenecito eléctrico que proyecta mi sombra atormentada sobre la pared. ¿Existe alguna puerta acaso, que pueda abrir en cierto momento y salir huyendo? ¿Dónde estaría yo se me hubiese atrevido a dejar la isla, si hubiese tenido el valor de hacer aquellas cosas que me gustaban y para las que estaba inclinado de forma natural? ¿dónde viviría ahora? ¿Quiénes serían mis amigos? ¿con quién estaría casado? ¿dónde están ahora esas mujeres que tendría que haber amado si hubiese seguido el camino natural, el que marcaban los genes, el que indicaba mi corazón? Quizá en alguna parte de Madrid hay una mujer llamada Marta que yo tenia que haber amado pero nunca nos llegamos a conocer por mi cobardía, por mi atolondramiento, por mi vagancia. Al final he acabado en ninguna parte, en la isla de la melancolía, golpeado por la soledad y el fracaso, aturdido y asustado como esos pingüinos, buscando, soñando un nuevo destino, otra oportunidad, en otra ciudad, en otro trabajo. Una oportunidad de hacer algo más auténtico en lo que poder creer aunque fracase.

Belfast tiene un río, se llama Lagen. Cuando vuelvo a mi casa tengo que cruzar el río, sus aguas oscuras, densas, lentas, parecen de chocolate, El río Lagen separa un barrio católico de otro protestante. Nada más cruzarlo dos banderas británicas ondean desde lo alto de dos farolas para anunciar la entrada en zona protestante. Si no fuese por este detalle no tendría ni idea que de el río es una frontera; tras el  río de chocolate surge, como un susto, un parque enorme, el Ormeau Park. Con sus robles, encinas, nogales y plátanos. En pleno verano se sienten los anticipos del otoño, lo que me hace sentirme melancólico. Algunas hojas amarillas matizan con motas de color el césped.

Cruzo el río Lagen y parece que estoy cruzando una linde en mi vida, en este viaje hacia ninguna parte. La linde que me separa de ella, donde nuestros caminos se bifurcan definitivamente.

servido por josefk 6 comentarios compártelo

6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

La niña mala

La niña mala dijo

Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrtaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaarrrrtaaaaaaaaaa

la vocal más abierta
el sonido más puro que sale de la garganta
el más luminoso
y repetido en un disílabo perfecto
eso es tu nombre
si uno grita, lo primero que sale es A
AAAAAAAAAAAAAAA
tienes nombre de manzana
nombre de plata, de luna, de roca
nombre descubierto bajo una enredadera
sale tu nombre de las raíces de lo humano
es una bicicleta montada sobre
la vocal más frecuente
de nuestro idioma
esa a que es tan natural, que es como un lago
A
la primera y más hermosa
que viajó con nosotros
desde los cananeos, desde los griegos
A
tu nombre es una fruta

creo que tu nombre es precioso
la verdad es que sí
además, a es la vocal femenina
por excelencia
y la llevas por duplicado
tal vez por eso eres tan femenina
tal vez por eso, todo lo femenino se enrosca en ti
te sube por las piernas
te enloquece, a veces
te confunde

DISFRUTA DE LO QUE TE DA LA VIDA!!! No vivas inmerso en lo que fue y pudo no ser, no tiene sentido,sólo te castigas ti mismo una y otra vez.En la vida todo pasa por algo.

27 Septiembre 2010 | 12:55 AM

Manu

Manu dijo

me parece muy bueno. es un mensaje triste pero cargado de calidad. en cualquier caso no es cierto q no has salido de Lp. Has recorrido el mundo!
felicidades

27 Septiembre 2010 | 05:28 PM

Nicolás

Nicolás dijo

"Quizá en alguna parte de Madrid hay una mujer llamada Marta que yo tenia que haber amado pero nunca nos llegamos a conocer por mi cobardía, por mi atolondramiento, por mi vagancia".
No, amigo, creo que te equivocas, que sólo hay un camino: el que finalmente sigue uno.

Bueno, ya ves que por esos lares la gente es más educada que por éstos. Oye, ¿seguro que hay encinas en Belfast?...

Un fraternal abrazo.

27 Septiembre 2010 | 08:20 PM

La niña mala

La niña mala dijo

Me gusta tu frase ,Nicolás: "sólo hay un camino: el que finalmente sigue uno".

27 Septiembre 2010 | 08:55 PM

josefk

josefk dijo

Gracias a los tres y gracias por los ánimos. Hay licencias literarias en el texto y no todo es una representación fiel de la realidad. En los autobuses normalmente sucede eso, pero no creo que Belfast sea un ejemplo de urbanidad. Discrepo de esa visión determinista del camino, de ser así no habría errores. Mira el caso de Gauguin. Hay muchos caminos, uno toma un taxi y no se encuentra con un amigo, que a su vez no le presenta a una mujer con la que habría de casarse y tener un hijo que hubiese descubierto la cura del cáncer de colón. Si lo que quieres decir es que, equivocados o no, somos la consolidación de la suma (o la integral) de las decisiones tomadas en el pasado y que esto es irreversible, me parece correcto. Niña mala, gracias por tu post, me ha animado.

27 Septiembre 2010 | 10:55 PM

afhooq

afhooq dijo

See my blogs for articles and stories about Louis Vuitton, Prada and Chanelgucci women watches,replica omega,seamaster omega,chanel vintage,classic chanel bag

2 Diciembre 2010 | 07:19 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera