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La Coctelera

Josef K

Primeros aguafuertes

18 Noviembre 2007

El higado de Londres

He dicho que Londres tiene un exofago, pero tambien tiene un higado, higado como abuelo del corazon, que decia Neruda. El higado es una viscera que esta alla abajo, es oscura y su labor de alquimia es esencial para la vida. Londres tiene su higado alla abajo: si el azar te ha llevado hasta Londres y te encuentras en el centro, notaras que las calles parecen inclinarse hacia Coven Garden: hay como una ligera desviacion en estas calles que no son exactamente rectas sino que describen la suave geometria de las huertas que un dia fueron. Caes con la suavidad y el rumbo erratico de los millones de hojas que, ahora mismo, se posan en el vientre helado de los parques londinenses. Caes como esa hoja ocre hacia ese agujero negro de Coven Garden, oscuro como un higado, un poco escondido tras esquinas romas que se repiten, tras esas verjas negras y casas victorianas que se multiplican con ligeras variaciones. Coven Garden es un mercado, antanio un mercado de frutas, que es uno de las mejores destinos para una plaza. La democracia nacio en un mercado y el comercio es el civilizado sustituto de la guerra: tenemos pues un mercado, en el higado de una ciudad que proporciono al mundo los origenes del parlamentarismo moderno. Este lugar digo, es un centro de gravedad donde confluyen esas huertas desaparecidas, a donde parecen apuntar esas hojas ocres que tiritan sobre el vientre de tierra de los muchos jardines de esta ciudad. Londres es una ciuadad oscura, no es la ciudad de las luces, sino de las sombras. Es oscura y es cruel, pero tiene su higado donde toda la alquimia de la ciudad se fusiona como un oro blanco en las tiendas de te, en la musica, en la gente, en los adoquines gastados, brillantes, azules con el agua de la lluvia. Alla, en su laboratorio, el higado de Londres nos ofrece lo mejor de sus sustancia: la mezcla magica de sus ingredientes, el principio activo de un excipiente unico. Giramos atonitos por la plaza, por el edificio del mercado, tan extranio, que a ratos parece un castillo, a ratos un fuerte demolido por un bombardeo. Veo la estructura metalica de la bobeda y los puestos, ya vacios y noto el sabor oscuro lo de la alquimia de Londres; advierto como en este punto convergen sus sombras y su viento frio que transmite soledades. Los comercios son la salvacion de la ciudad, los comercios y los pubs ofrecen luz a estas calles oscuras. Si dejas caer tus piernas, desplazarte sin pensar; si dejas que el instinto te lleve hasta el centro de gravedad de Londres, encontraras el secreto de la ciudad oscura, el lugar donde se deshacen las sombras bajola formula de la alquimia, llegaras hasta la viscera oscura de Londres: Coven Garden.

servido por josefk 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

J.

J. dijo

Por la falta de tildes, de "ñ" y la exaltación anglo, deduzco que estás en Londres. No sé si habrás leido el artículo de Th. G. Ash de El País del domingo, pero parece que la cuna de la democracia tiene el hígado cirrótico.

22 Noviembre 2007 | 03:17 AM

josefk

josefk dijo

No he leido ese articulo. Mandame el enlace si puedes.

22 Noviembre 2007 | 11:24 AM

josefk

josefk dijo

Bueno, no dice nada nuevo. Hay una frase especialmente torpe: "La otra es la amenaza del terrorismo internacional, sobre todo el terrorismo yihadista". De lo que se infiere que el "terrorismo yihadista" es una parte de un misterioso fenómeno conocido como "terrorismo internacional". Eso es absurdo: el terrorismo yihadista es el terrorismo internacional y ambas expresiones no son más que eufemismos para ocultar la naturaleza de ese terrorismo: el Islam. El autor se refiere al terrorismo islámico pero prefiere utilizar esas categorías confusas. Ay, Alá mío, ya lo decía Confucio, llamémos a las cosas por su nombre. Al utilizar eufemismos tratamos de negar la realidad, de manipularla. Y mientras maquilla al terrorismo islámico cubriéndolo de ropajes extraños y convirtiéndolo en un segmento de sí mismo (es como decir: terrorismo español, sobre todo de España), lanza gritos de predicador para advetirnos del fin de la democracia. Que si las cámaras de televisión: amigo, no hay nada como esas cámaras para proteger la libertad porque libertad también es caminar por la calle a placer sin miedo, sin que nadie te ataque, te asesine, te robe. La libertad se ejerce en primer lugar en la calle: ese es el recinto de la absoluta libertad. La libertad de expresión, reunión, asociacion, prensa, sindicación, sufragio activo, pasivo, etc. es tan pura en este país, como un prisma de aire. Y las cámaras sirven, precisamente, para proteger ese sistema. Al igual que el DNI. Yo no me siento menos libre por llevar DNI, sino más libre. Sé que soy más libre de poder usar tarjetas de crédito sin miedo, por ejemplo, ya que pedirán el DNI al que las use; soy más libre al poder hacer cosas sin que mi identidad sea suplantada, a poder fiarme del médico que tengo delante porque su identidad ha sido contrastada, al poder contratar al ingeniero que me construye un puente porque sé que es él y no alguien que se hace pasar por él. Este discurso tiene de todo menos de original; ahora bien, hay algo de cierto en su protesta: la violencia de los controles, el vil asesinato de ese pobre brasileño, la arrogancia de la policía... Las cámaras no me hacen daño, el DNI tampoco, pero unos sujetos armados con un poder descontrolado sí.

22 Noviembre 2007 | 01:18 PM

J.

J. dijo

Sin entrar en el debate sobre la nomenclatura idónea: "terrorismo yihadista" vs. "terrorismo islámico", que no es el meollo de la cuestión ni del artículo en cuestión (y daría para otra polémica), creo que te quedas en los márgenes para finalmente reconocer que tiene razón. La seguridad finalmente acaba en arbitrariedad y en manos de tipos armados con un poder descontrolado, sean públicos: Menezes, el polaco muerto por pistolas de descargas, los absurdos (por inútiles) controles en los aeropuertos... O privados: los desmanes de las compañías de seguridad en Irak (Blackwater et alii).
La tensión libertad-seguridad está decantándose, gracias al fenómeno terrorista (en un bizarro feedback), por la seguridad, es decir, por el control ciudadano, en perjuicio de la primera. Y esa es la cuestión, y el peligro.
Como dice T.G. Ash, está ocurriendo precisamente en los países anglosajones (yo añado a los EEUU), cuna de la democracia y el parlamentarismo, otrora adalides de las libertades... Hoy lamentables epígonos del gran hermano orwelliano. Que el Reino Unido permita actualmente la detención sin cargos durante 28 días, y pretenda ampliar el plazo a 90, ¡tres meses!! es un hecho cuanto menos inquietante para cualquier ciudadano (no borrego) preocupado y con dos dedos de frente; lo mismo ocurre con el limbo jurídico que supone Guantánamo, la interesada, por difusa, abstracción (nueva y doblemente inquietante) del concepto de "tortura"...
Cuando la seguridad prima sobre la libertad, y aun sobre la democracia, es un peligro para todos y sobre todo para la democracia de la que estamos tan orgullosos. Presuponer que el Estado siempre va a hacer buen uso y no va a haber extralimitaciones es ser un manipulador, un ciego, o peor aún, un iluso...

25 Noviembre 2007 | 07:15 PM

josefk

josefk dijo

Leí 1984 en...1983. Siempre se cita a Orwell y, la verdad, no veo ninguna similitud en la constelación de democracias en la que vivimos, afortunadamente. Me indigna profundamente los excesos y la violencia que se ha desatado en los márgenes del sistema, pero lo que sucede es exactamente lo contrario: en efecto, la seguridad no supone una forma de acabar con la libertad sino exactamente lo contrario. He leído antes ese argumento de que los terroristas han conseguido su objetivo, etc. Es falso: el objetivo de los terroristas es acabar con el sistema occidental, instaurar un califato universal, por mucho que esto parezca delirante. Los terroristas alcanzan su objetivo cuando triunfa el miedo, pero no el miedo abstracto de un aeropuerto, sino el miedo de intelectuales y escritores que no dicen ni una palabra de crítica contra el Islam, sino que, por el contrario, se dedican a alabarlo. Los controles son necesarios para proteger nuestra forma de vida y para protegernos directamente a nosotros.

26 Noviembre 2007 | 01:29 PM

J.

J. dijo

Yo leí 1984 más tarde. Y cada vez me parece que habitamos en pleno apogeo de la neolengua. Sin entrar en el asunto del terrorismo, que es otra cuestión, insisto con que la dejación sobre periodos de detencion sin cargos, intervención de comunicaciones sin autorización judicial, contemporizaciones con la tortura et al, lamentablemente nos meten de cabeza en el camino del estado policial, que es cualquier cosa menos democracia con separación de poderes, garantías....
Los terroristas alcanzan su objetivo cuando los ciudadanos, por sí, o por la paranoia inducida (¿interesadamente?) hacen dejación, presos del pánico, de sus derechos, poniéndolos en manos del Estado/poder ejecutivo; con lo que ésto tiene de potencial arbitrariedad.
Frente al califato universal no podemos/debemos oponer el estado post democrático y pre autoritario, sería una traición-derrota y una pobreza intelectual.

Hablando sobre nomenclatura parece que T.G.Ash entró este domingo al trapo.
http://www.elpais.com/articulo/panorama/Yihadistas/islamistas/fas...

27 Noviembre 2007 | 04:25 AM

josefk

josefk dijo

Lo leí. ¿Qué puedo decir?. Es todo una amalgama de lugares comunes. Me parece que este autor es un cobarde y no dice nada nuevo. Luego escribo algo más interesante.

27 Noviembre 2007 | 03:03 PM

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